TENER LOS PIES EN LA TIERRA
PARTE I
Siempre me caracterizado por ser una persona
a la cual no le gusta tener los pies en la tierra, pero aun así me toca, y creo
que no solo a mi sino a muchos nos toca estar en esta sociedad la cual, no
obliga a tener un estándar y a encajar en ella, ya que los seres humanos no
podemos vivir solos, siempre tenemos que estar rodeados de alguien ya que a veces
la soledad no afecta demasiado, bueno no a todos, pero si a la gran mayoría,
desde que nacemos estamos rodeados de personas a las cuales queremos agradar,
ya sea a nuestros padres, hermanos, familiares, a las personas que no cuidan, etc.
Tenemos esa necesidad de agradar, por lo
cual no lleva a encajar en nuestros círculos SOCIALES, porque a las personas
que queremos agradar nunca están solas, y no queremos enojar, entristecer o
incomodar a esas personas por nuestros actos, por lo cual tenemos que encajar
en la sociedad.
No todos piensan así, claro está y Dios me
libre de que esas personas desaparezcan, son las que hacen de esta humanidad un
poco mejor, que puedan pensar, actuar, y decir lo que piensan sin temor de lo
que los demás piensen o de desagradarle a alguien, es lo mejor. (Claro está que
hay de personas a PERSONAS)
Lastimosamente para las personas que
sufrimos de depresión es distinto, mostramos nuestra mejor cara para no lastimar
a nadie por más pequeño que sea ya que vivimos lastimándonos a nosotros mismos
y sabemos cómo es sentir dolor, y de mi parte no quiero que otras personas lo
pacen, y no queremos que se enojen con nosotros por temor a que nos dejen solos
porque a veces estar rodeados de personas nos evita pensar en todos nuestros
defectos, los que tenemos y los que nos agregamos que no existen, vivimos
contantemente infligiéndonos daños físicos y emocionales siendo los emocionales
los más difíciles de curar. Tenemos que estar rodeados para no pensar en ello,
y para rematar agradar a las personas que nos rodean, y este conjunto “hermoso”
de cosa nos obliga a encajar en la sociedad y también en el paso de querer
encajar perdemos la esencia de nosotros mismos.
Tener los pies en la tierra me obliga a ver
como sobrevivimos, en cómo nos vierten y en cómo nos convertimos voluntariamente
en algo que no queremos ser, a callar lo que no queremos callar, decir los que
otros quieren escuchar, me obliga a ver en cómo nos destruimos poco a poco, en
ver la esperanza desaparecer de mis ojos cuando me miro el espejo, y en
decepcionarme cada día de lo que nos asemos a nosotros mismos, a los otros, y a
este mundo el cual albergamos por un tiempo. Yo soy una persona la cual se
lastima todos los días pero, en cierta parte del día, me gusta levantar mis
pies del suelo y pensar en todo lo bueno que podemos hacer, en que no somos la porquería (algunos) más grande de este pobre mundo y que puedo algún día sentirme orgullosa de la
humanidad en la que vivo, lo sé sueño mucho pero quizás, cuando aprendamos a
ponernos en los zapatos del otro y a hacer a los demás lo que queremos que nos hagan
podrán hacerse estos sueños tan locos en realidad.