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jueves, 24 de septiembre de 2020

TENER LOS PIES E LA TIERRA


PARTE II


Hay formas distintas de no tener los pies en la tierra que se dividen en dos características:

La manera sana y la manera insana, y creo que cada uno conoce su parte de ambas, no quiero decir que las hayamos probado todas, pero si las conocemos.

Aunque para muchas personas le puede parecer normal y que lo hacen todos los días, es un escape de la realidad, leer un buen libro lo es y qué me dices con un café tal vez, agradable ¿no? es una manera sana de no terne los pies en la tierra, de escapar de nuestra realidad. Pero ahora agrandemos nuestra mente o nuestro espacio de pensamiento.

Una tarde estas solo en casa nadie que te moleste, nadie al que te toque que aparentar algo, ser solo tú, enciendes el equipo de sonido o algo más bajo para no incomodar a nadie, bailas y disfrutas de tu música, no importa nada más, solo el sonido y tú, nada de malos pensamientos hacia ti mismo, el motivo por el cual es tu escape es porque es tu música favorita pero que nadie sabe que lo es, porque cuando se los dijiste te miraron feo o se burlaron de ti, no sentimos mal y solo lo escondimos. Esa es una manera sana de no tener los pies en la tierra, pero es una manera insana de vivir.

Bueno y que tal caminar al parque o a un centro comercial, excelente ¿no?, Pero miremos más de lejos antes de salir de casa, pasando los días en la misma rutina de siempre teniendo una máscara constante de felicidad o de estar bien todo los días para no preocupar a nadie, pero llego un momento en el que no pudiste más y la mejor manera de escapar de esos sentimientos en alejándote a un lugar donde te puedas quitar esa mascara que te quita el aire poco a poco.

Hay muchas cosas las cuales pueden parecer sencillas para unos, pero para otros es nuestro punto en el cual podemos respirar, nuestra mejor manera de escapar, porque lastimosamente en vez de vivir sobrevivimos todos los días, y hace que llegue hacer agotador.

Llega una parte en la que en nuestro momento de depresión nos alejamos de todo y de todos porque ya no nos sirven, los malos pensamientos tomaron más fuerza y ya las voces de los que nos rodeaban no se escuchan y la máscara que sosteníamos día a día, pesa cada vez más y es inútil, seguirla sosteniendo pero no podemos hacerle daño a los demás así que nos alejamos, para que no noten que nos estamos hundiendo y terminamos solos como no queríamos estar al principio, pero hay algo que empeora la ecuación en nuestro “hermoso” camino por encajar no perdimos a nosotros mismos y eso nos deja más solo hay, luchando sin armas, sin esencia, sin vida, sin espíritu contra un monstros que lleva la delantera que lleva armas y que se ha quedado con nuestra esencia, vida, espíritu.

 

 

 

domingo, 20 de septiembre de 2020

TENER LOS PIES EN LA TIERRA

PARTE I

Siempre me caracterizado por ser una persona a la cual no le gusta tener los pies en la tierra, pero aun así me toca, y creo que no solo a mi sino a muchos nos toca estar en esta sociedad la cual, no obliga a tener un estándar y a encajar en ella, ya que los seres humanos no podemos vivir solos, siempre tenemos que estar rodeados de alguien ya que a veces la soledad no afecta demasiado, bueno no a todos, pero si a la gran mayoría, desde que nacemos estamos rodeados de personas a las cuales queremos agradar, ya sea a nuestros padres, hermanos, familiares, a las personas que no cuidan, etc.

Tenemos esa necesidad de agradar, por lo cual no lleva a encajar en nuestros círculos SOCIALES, porque a las personas que queremos agradar nunca están solas, y no queremos enojar, entristecer o incomodar a esas personas por nuestros actos, por lo cual tenemos que encajar en la sociedad.      

No todos piensan así, claro está y Dios me libre de que esas personas desaparezcan, son las que hacen de esta humanidad un poco mejor, que puedan pensar, actuar, y decir lo que piensan sin temor de lo que los demás piensen o de desagradarle a alguien, es lo mejor. (Claro está que hay de personas a PERSONAS)

Lastimosamente para las personas que sufrimos de depresión es distinto, mostramos nuestra mejor cara para no lastimar a nadie por más pequeño que sea ya que vivimos lastimándonos a nosotros mismos y sabemos cómo es sentir dolor, y de mi parte no quiero que otras personas lo pacen, y no queremos que se enojen con nosotros por temor a que nos dejen solos porque a veces estar rodeados de personas nos evita pensar en todos nuestros defectos, los que tenemos y los que nos agregamos que no existen, vivimos contantemente infligiéndonos daños físicos y emocionales siendo los emocionales los más difíciles de curar. Tenemos que estar rodeados para no pensar en ello, y para rematar agradar a las personas que nos rodean, y este conjunto “hermoso” de cosa nos obliga a encajar en la sociedad y también en el paso de querer encajar perdemos la esencia de nosotros mismos.

Tener los pies en la tierra me obliga a ver como sobrevivimos, en cómo nos vierten y en cómo nos convertimos voluntariamente en algo que no queremos ser, a callar lo que no queremos callar, decir los que otros quieren escuchar, me obliga a ver en cómo nos destruimos poco a poco, en ver la esperanza desaparecer de mis ojos cuando me miro el espejo, y en decepcionarme cada día de lo que nos asemos a nosotros mismos, a los otros, y a este mundo el cual albergamos por un tiempo. Yo soy una persona la cual se lastima todos los días pero, en cierta parte del día, me gusta levantar mis pies del suelo y pensar en todo lo bueno que podemos hacer, en que no somos la porquería (algunos) más grande de este pobre mundo y que puedo algún día sentirme orgullosa de la humanidad en la que vivo, lo sé sueño mucho pero quizás, cuando aprendamos a ponernos en los zapatos del otro y a hacer a los demás lo que queremos que nos hagan podrán hacerse estos sueños tan locos en realidad.